miércoles, 25 de enero de 2012

Pensamientos Prestados

Somos únicos, ...pero ¿somos auténticos?, ¿lo intentamos acaso?, desesperada es la búsqueda de frases que se incluyen en nuestro marketing personal, cada vez más solicitadas en las virtuales vidrieras sociales, llevan a veces a ver insólitas asociaciones de amistosos seres, capaces de reunir a tomar té a Kafka con el personaje mediático de turno salido de algún concurso. Escribir frases porque quedan bien, porque nos muestran reflexivos y toda la batería de artilugios literarios, llevan al camino de la idea de soledad en la multitud, silencio ensordecedor y toda clase de variopinto oxímorones cubriendo la insuficiencia comunicacional de hoy para expresar la simpleza del pensamiento citadino. Singularmente ejemplar es no saber cómo rechazar "cybersocialmente" frases como "La literatura es siempre una expedición a la verdad" cuando hay que justificar lo que no sabemos, sin embargo al buscar en el mar de nuestras vivencias alguna forma de decir que toda situación tiene una respuesta ya ensayada, aunque no comprobada. O cómo en el tema de moda: "la envidia", hemos visto en todas las redes sociales, recopilación de frases sobre el tema para enviarse mensajes mutuos, intentando ser (infantilmente) subliminales para mostrar la envidia que tienen "los otros", la maldad de "esos" que no se adaptan a aceptar la "felicidad" ajena, etc.etc.. Tal vez leer a nuestros cotidianos contactos haciendo cobrar vida a Unamuno expresando que "La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual" es que no quisiera entender nunca a "Franz" cuando expresó que "Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro", todo un camino a El Proceso que llevó a la Metamorfosis luego de la Conversación con el ebrio en la Desdicha de Un Sueño.  Desvalorizar el pensamiento condensado de cientos de pensadores conocidos y no tanto, asumiendo que esa síntesis queda perfecta para rellenar la ignorancia que tenemos de nosotros mismos, es un triste reduccionismo a esa esencia de palabras hechas pensamientos. Honor a esas palabras es hacerlas nuestras cuando se hallan a partir de reflexiones internas propias, quizás veamos que no es necesaria una cascada de locuacidad para mostrar nuestra furibunda rebelión a "nuestra desdicha", de hecho toda esta exposición es un ejemplo: menos frases, más silencio y más miradas. G.A.P.

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