Específicamente, soy el artífice de la idea, y no recuerdo de qué la iba el etarra gerencial. Pero no te condiciones por la mirada apabullada de reproches y silencio no correspondido, sobran lápices e hilos de oro.
Si sale solo, no presenciará la pictórica muestra de indiferencia, pero sobrán lápices e hilos de oro.
Espera y verás la soledad del brillante escurridizo que se agita en el pecho del bolsillo.
Bingo!!, el éxito es prestado pero no importa, la rodilla resistirá mientras sobran lápices e hilos de oro.
Hasta la próxima, caminata espacial o el próximo eclipse de ideas. ...sigo soñando con lápices e hilos de oro,
No me atrevo a despertar. G.A.P.

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