Solo son momentos, simples, desapercibidos, pero suficiente tiempo para meditar la eternidad. Son tantos los momentos que nos atraviesan, que son como escudos y solo logramos pequeñas partes del todo.
martes, 7 de septiembre de 2010
Resistir, la opción que no abandona
Alguien alguna vez dijo (alguien no humano pero sin ser dios con la "D" mayúscula) que "la resistencia al dolor solo cabe en las lágrimas". Que sentencia!, atiborrada de realidades y miradas húmedas recibiendo el viento cobarde, pero son quizás esas lágrimas las que mantienen a su creador, mirándose a sí mismas, por opción química tal vez o por necesidad de abandonar el barco de los sueños que están siendo pisados por hechos de la sublime ley de los sobrevivientes. Resistir cual escudo percudido de cotidianas batallas puede tener muchas desventajas, pero nunca el abandono de nosotros mismos, por lo que dejarse llevar a la penumbra luminosa solo es para nuestras unidades de carbono, en que toda fuerza, espiritualidad, creatividad y "filo-mundano" elemento permanece en forma de aura aleccionadora para los pisoteadores de sueños. Imagina tu mundo y tu mundo te cobijará tal escudo materno, fetal e instintivo, porque nunca dirás la última palabra ante los hechos del ignorante que solo sabe tu padecer a través de los sentidos cómicos, un tanto irónicos, realmente fieles a tu dolor, a nuestro dolor, porque también nuestro "mano mandatis" tiembla al pensar que su látigo solo cruzará aire sin carne, aire aromatizado con los sueños desvanecidos que esperan un mundo irreconociblemente justo. G.A.P.
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