Puro y picante es el aire al trasladarse a un escenario que crea nuestra visión, quizás lo más revelador sea tener la valentía de aceptar algo desolador, pero nunca dictamos reglas para la ilusión de lo esperado. No todo son reglas, impresiones y simulaciones, también debemos alimentar la vida paralela de lo más adecuado para nuestra paz.
Al observar un niño desear lo que no entiende, también pregunto: ¿por qué comprender?, acaso ¿es necesaria la contaminación de la cultura inculcada para que la trascendencia de lo furtivo y maravilloso tenga validez?. Sensaciones que traspasan rejas intelectuales, que nos ponen las manos en la "otra realidad", una dualidad que no espera ser comprendida, sino vivida, experimentada como un viaje exótico no programado, que no tiene itinerario, ni imagina museos o paisajes de diapositiva. Hoy no espero programadamente las sensaciones, hoy comprendo la inexactitud de las esperanzas, que oprimen cada jornada la creatividad que esperan de uno. Simple es el futuro, cuando no lo esperamos es una sola realidad. G.A.P.

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