Lo vemos y vivimos tal cual lo sentimos, uno va encadenado al otro, tal bizarra imagen de la realidad, salvo que solo uno sale lastimado, pues entre todos aceptamos que debe haber un N°1, un N°2, ...., uno que mira detrás del polarizado y otro que se seca la frente preguntándose que fue lo que falló! ...., y por supuesto, la condición humana no resiste perderse la oportunidad. Lo fue desde tiempos antiquísimos de la civilización, en las creencias, en las guerras, en el oro, en el poder del conocimiento, una pesadilla que resucita en el momento de apagar el despertador. No hay infinitos para las cosas, pero tal consuelo no debe ser una meta, esta debe ser alimentada con el "orgullo bueno", con esa pizca de sinceridad que nos queda, y por sobre todo, por esa justicia mítica de que a cada quien lo alcanza su destino, pero para ello debe haber un principio, una chispa, un "click", el "reboot del espíritu", en que más que esperar, ...busca!. Recordemos que al igual que conocimos el despotismo cultural, hay por allí una Bastilla Espiritual que espera ser tomada y El León decapitado con su propio espejo. G.A.P.
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