domingo, 13 de abril de 2008

"Complacelos a todos"


Abrimos los ojos y ya somos retados por la necesidad ajena, la frustración ajena, cuando apenas sobrevivimos a nuestro estigma. El escudo de la complacencia es nuestra protección, ya que confrontar nos desgasta, nos degrada y no capitaliza ninguna gloria o beneficio. Un escudo en donde mostramos lo que aparenta querer conseguir quien tenemos enfrente, se lo facilitamos, mientras nuestro mundo interior sobrevive y permanece aislado de la contaminación ególatra. Esta técnica es similar a la del torero, que se aparta y aparenta convalidar el enorme desplazamiento de la descontrolada bestia que solo busca su objetivo. Dejar pasar, dejar creer que estamos indefensos, dejar pensar que no hay forma de oponerse, dejar, dejar, ...mientras ocurre todo esto, ya estamos lejos, muy lejos siguiendo nuestro camino, nuestro tiempo. GP.

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